Philo Farnsworth, inventor de la televisión actual y futura

La historia de Philo Farnsworth (19 de agosto 1906 – 11 de marzo 1971) es la historia de un gran invento realizado por un inventor fracasado, buscando información sobre él, me he encontrado, muy sorprendido, que no hay prácticamente material sobre él en español, considero un deber hablar sobre este genial personaje al que le debemos muchas de las costumbres, saludables o no, que imperan en nuestros salones actuales.

Farnsworth cumple perfectamente con el estereotipo de inventor hecho así mismo, autodidacta y con unos origenes más que humildes que añaden a sus hazañas mucho más valor si cabe. Para que nos hagamos una idea, tuvo su primer contacto con la electricidad a la edad de 11 años, iba a caballo al instituto.

Trabajaba en una granja de Idaho donde se trasladó con sus padres desde su lugar de nacimiento, Utah. En la granja y de una manera casi intuitiva inventaba cosas en sus ratos libres, fabricaba motores y aparatos que le ayudaban en sus quehaceres diarios… Todo iba bastante bien hasta que leyó un articulo sobre un aparato mecánico que trasmitía imágenes de un modo completamente rudimentario y poco efectivo. Se empapó de información al respecto y llego a la conclusión de que ese sistema no tenía futuro, que había que inventar algo, mucho más agil… y esa se convirtió en su obsesión.

Si bien hubo muchos intentos anteriores a Farnsworth para la trasmisión de imágenes este fue el que se dio cuenta que los sistemas con disco giratorios y espejos nunca podrían llegar a conseguir una velocidad suficiente como para trasmitir un imagen legible. Que si lo que se intentaba trasmitir era luz, se necesitaba un sistema que funcionase a la velocidad de esta. Es aquí cuando la historia se muestra caprichosa y demuestra que los inventos surgen en los lugares más inverosímiles, en esta ocasión cuando un joven Farnsworth de apenas 15 años se hallaba cosechando, tirado por un caballo, los campos de la granja en la que trabajaba. Hilera a hilera, hilera a hilera, linea a linea, dio con la solución de la que todavía hoy es la base de la televisión: La imagen se debía de barrer sobre un haz de electrones desviado magnéticamente, linea a linea, al igual que su tarea de recolección.

Después de esto un largo camino de años hasta que Farnsworth consiguiera financiación para fabricar su primer prototipo funcional. cosa que consiguió con éxito el 7 de septiembre de 1927.

Hubo varios intentos de compra de patentes e incluso trabajo por parte de David Sarnoff, un magnate ruso muy relacionado con el mundo de la radio. Este ansiaba poner sus manos sobre la patente de la televisión, lo que le reportaría jugosos beneficios durante muchos años. No hubo acuerdo, mediante engaños la empresa de David Sarnoff entro en la maraña judicial para quedarse con los derechos del invento de Farnsworth y sus inversores. No ganaron pero consiguieron retrasar y agotar financiera y físicamente a Farnsworth.

En 1935 empezó el primer servicio de trasmisión de imágenes regular en Alemania. Luego llego la Segunda Guerra Mundial y paralizo toda la industria que no fuera armamentística durante años. En 1947 expiraron las patentes del invento lo que dio vía libre a Sarnoff y su compañía RCA para fabricar miles de televisores anuales que captaban más del 80% del mercado americano y que proclamaban al propio Sarnoff, junto con su ingeniero Zworykin, como los inventores de la televisión.

Farnsworth cayó en el alcoholismo y en una profunda depresión. Murió en 1971 y hoy es un gran desconocido para gran parte de la población.