El coste de de desarrollar Linux

Veo en alt1040 una noticia que ya vi hace tiempo, supongo que con otra distribución, sobre los costes que tendría para una empresa desarrollar desde cero un sistema operativo como linux en alguna de sus distribuciones más populares. La noticia en cuestión, según un estudio de Linux Fundation, estima los gastos de producción de una distribución de linux, Fedora 9 en concreto en un 10 mil millones de dolares. También se estima que realizar esta distribución llevaría unos 60.000 años de trabajo para un persona con insomnio y mucha concertación.

No sé que hay de verdad en esto, por experiencia se que los calculos de costes de tiempo y dinero en proyectos de envergadura ni suelen ser muy realistas, en nuestro caso siempre nos quedamos cortos, pero conozco otras muchas empresas que exageran infinitamente.

Lo realmente importante es que mientras Apple y Microsoft se encargan de ponerse verdes unos a otros con anuncios más o menos afortunados, llega una hormiguita, después de 60.000 años de trabajo, sin molestar a nadie, pasando muy desapercibida por el mundo en general pero que demuestra que con tesón, mucho trabajo y sobre todo mucha filosofía se estan consiguiendo productos, linux no deja de ser un producto por mucho que sea libre, que pueden igualar o superar a los desarrollos comerciales. En ocasiones estos productos, serían material y humanamente imposible llevarlos a cabo en una empresa, por muy grande que fuese y por mucho dinero que quisieran gastar.

Señores estamos viviendo una revolución, no me cansaré de repetirlo, todas las revoluciones tienen costes colaterales que ya estamos notando, pero cuyos efectos viviremos más intensamente, en muchos casos para bien y en otros muchos mal. Esto a pesar de todo y como demuestran noticias como esta, puede depararnos un futuro poco conocido, en los que los humanos, por ejemplo, se unen para crear cosas, sin animo de lucro. Se demuestra que las revoluciones, justas o injustas, estan ahí, para mostrarse con intensidad, para reinventarnos como sociedad y recordarnos que no nunca hemos parado. Y eso no deja de ser, cuanto menos, emocionante.

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